Espirales 11. La razón de las espirales.

Posteado en Espirales sobre Septiembre 3, 2007 por Mon Petit Renard

Qué mejor que comenzar con tan nefasto punto de partida, qué peor modo de hacerlo que dejar la respuesta al principio, sin ni tan siquiera haber planteado la cuestión. ¿Genitivo objetivo o subjetivo? ¿Hay una razón para, digamos, que haya espirales, para que éstas tengan una razón de ser, una esencia primera que les da origen? ¿O bien éstas poseen, en sí mismas, una razón, como cualidad inherentemente suya? Bien, ¿y por qué cualquiera de estas dos opciones? La cuestión genética, plantéese de modo trascendente o inmanente, desde el punto de vista de la causa externa o interna, deja siempre como deuda impagada todavía un movimiento, un paso atrás que su propia ceguera, su propia obsesión en el origen, le impide dar. La clave no es tanto la cuestión de la génesis, sino, y esto no es una mera inversión, la génesis de la cuestión. No es una mera inversión porque, precisamente, de la cuestión es de lo que no puede plantearse una génesis. La génesis sólo puede remitir a la respuesta; ahora bien, si, en ese movimiento todavía no dado, se consigue separar la contestación, la proposición afirmativa o negativa, el contenido, de aquello que le pudo dar lugar sin tenerlo, sin presuponerlo, entraremos en una vía que, si bien tal vez no nos dé la razón de las espirales, tal vez sí nos encamine por las espirales de la razón.

Espirales 10. La espiral, al parecer.

Posteado en Espirales sobre Agosto 9, 2007 por Mon Petit Renard

 Entre el que señala y grita: ¡asciende! ¡marcha! ¡sigue!, no ahorra guijarros que cortan, aguas heladas, zarzas y malezas, gusanos y abejas, las cosas del cuerpo que atan, vomiteras y hambre y sed y dolores mil, y cortes en el alma que duelen más que todos los del cuerpo; y la grieta cálida, cubierta de hierba tierna, el dulce nicho, la oquedad que cubre del cierzo, la lumbre, la contracción y distensión, el manto y la cobertura, el olvido templado y fluido, el plasma que cubre y se funde, uniendo con lo que nunca debió separarse.

Es Madre-Padre, la fusión-separación, la espiral.

Espirales 9. Tirando de la cadena.

Posteado en Espirales sobre Julio 20, 2007 por Mon Petit Renard

Lo asombroso en sí no es tanto existir como que esto sea asombroso; que lo sea requiriría la existencia de la posibilidad misma de asombro; ésta, que algo pueda oponerse al existir como un otro que cause la posibilidad de contraposición entre la existencia y su otro que generaría el asombro; éste, que haya algo así como algo susceptible de asombro; el cual algo, que su susceptibilidad de asombro sea producida por la posibilidad previa de la contraposición; ésta, que haya no sólo lo Uno, sino también lo Otro; lo Otro, que lo Uno sea, que sea aquello que se contrapone, la contraposición, que haya diferencia, la diferencia, que haya posibilidad de ser -en sí misma-, la posibilidad, que haya contrario respecto al que definirse, esto es, necesidad, la necesidad a la posibilidad, etc., etc., etc.

¿Modo de salir? Y, como si alguna vez se hubiera entrado. Para haber entrado alguna vez se tendría que haber estado fuera.

Adolescencia.

Posteado en Infrecuencias sobre Julio 18, 2007 por Mon Petit Renard

Entregado al camino, imaginen, éste decide -sin poder- cegarse, embrutecerse y agrietarse, y los socavones, los recovecos y las laminaciones botan a chispazos o explosiones. De las herramientas se arrastran fluidos pastosos o a chorro; el caso es que te venga a contrapelo. Las secciones caen sepultadas por la aguja y volverá, incansable, a taparlas; y tanto se congela, esplineado, todo, como acelera y acelera y acelera. Ya no y todavía no; en cambio pero aquí se está; se empuja pero se frena. En crestas o valles, sobrevenido o subvenido, gracias o a pesar; el caso es, una vez atrás, sólo queda tirar tierra.

Informe-junio 2007.

Posteado en Infrecuencias sobre Julio 2, 2007 por Mon Petit Renard

Estado de la hipocondria: bien, gracias. Atención al cliente: no procede. Balance fiscal: empecinado. Paralelismos: de vez en cuando. Sacrificios a las diosas madre y patronas varias: cumplidos. Qué puede ocurrir: esto o lo otro.

Caos/ Cosmos 19. El dogma de reflexividad e identidad.

Posteado en Caos/ Cosmos sobre Junio 12, 2007 por Mon Petit Renard

El sujeto, si es que debe ser algo, es reflexivo en tanto que idéntico a sí mismo, e idéntico a sí mismo en tanto que reflexivo. Porque hay espejo el sujeto se sabe idéntico a sí, y porque se sabe idéntico a sí mismo hay espejo. Sin desdoblamiento de sí en sí mismo y sí mismo de sí, no hay sí mismo, sin sí mismo, no hay sujeto de sí mismo. El sujeto está atrapado en sí, en sus condiciones de identidad y reflexividad, condiciones que son reflexivas e idénticas ellas mismas y condición de toda reflexividad e identidad posibles. El sujeto se requiere cerrado en sí. Pero el sujeto es a su vez uno de los polos de una relación, relación en la que se repite el juego que se produce en el interior del sujeto, pero con el objeto como extremo del desdoblamiento y con la diferencia y la opacidad como condiciones. Condiciones y extremos, puesto que abiertos, desdoblados y remitidos, interiores y exteriores al tiempo, diferentes e idénticos, diferenciados e indiferenciados, no pueden ser fundados desde sí mismos; el fundamento es solicitado. El fundamento no puede ser otro que Dios, pero si Dios está muerto no quedaría nada con lo que fundar, luego el sujeto también se nos caería.

¿Y si el sujeto no fuese ni reflexivo ni idéntico? ¿Y si no hubiera necesidad de espejo? ¿Y si tampoco fuese necesario hipostasiar el movimiento interno hacia el exterior, en el extremo y hacia el objeto? ¿Y si multiplicidades reemergentes y con la diferencia en sí como sí mismo fuesen igualmente insuficientes? ¿Y si la reflexividad y la identidad, o la  opacidad y la diferencia no fuesen más que dogmas, y no el sujeto?

Por perder…

Posteado en Infrecuencias sobre Junio 11, 2007 por Mon Petit Renard
  • El límite del signo nos iguala por lo alto y el retrete por lo bajo.
  • El silencio, el recato, la impersonalidad y el disimulo son tan llamativos como la desnudez. Cuestión de bisturí.

  • Ante un grupo de ménades, no hay como estar poseído por un daimon, mejor cuanto más mercurial y chaladote esté. Si no otra cosa, a hacer de Sahrazad… o del buhonero de Carmilla -hay que ser vampira para que te quieran morder… uyuyuy-. Eso, o estar hecho un febo apollon.

  • Es lo que tienen las relaciones ambivalentes: o analítica, o dialéctica, y ambas, las muy pilindrinescas, se dejan caer en ambigüedades, para su escarnio y vergüenza. Si se dejaran hacer, paradójicas, de inicio… so tímidas…

  • Electricidad sextática, capaz de eumenizar tallarines como de electrocutar languideciendo.

Espirales 8. De repente.

Posteado en Espirales sobre Junio 9, 2007 por Mon Petit Renard

¡Aye, pero qué… es…! Apenas dos momentos que dejo de estar en las torres, ¡y qué desbarajuste! Ah… ese fragmento no cuadra, no lo puse yo ahí… eso está algo doblado, ¡rectas, simetría, estantes, quietecitos todos! Y ese ruidito… ¡para ya! ¿Y ese sumidero? ¿Cloacas, en mi hogar? Me ataca… Suelto desde lo deshecho, salen trocitos hacia aquí… No habrá remedio…

De repente, de repente, de repente lo vi todo despegando no los párpados, sino abriendo las córneas y derramando los líquidos blandos, pastando las blanduras tristes y llenas.

Vampiresa.

Posteado en Infrecuencias sobre Junio 6, 2007 por Mon Petit Renard

¡Cuánto poder, y ni te diste cuenta! Se aparta para dejarte sitio, las ondas flotan (de tu pelo), me despisté y se perdieron (las de agua); visión, vaya: simulación más real. Ando esquizo, ven conmigo a bailar; tus contoneos disuelven las estalactitas, tu matriz es tan invisible que casi puedo olerla, me vacila con sus arcanos, qué raritos; ¿qué esperabas? Al reclamo de la placenta, al regreso a la calidez suspiradita, tiriri, tiriri, tus palabras apuntan, déjame sitio en tu cripta, vampiresa.

Espirales 7. Carne y dientes.

Posteado en Espirales sobre Junio 5, 2007 por Mon Petit Renard

La carne es el ojo del huracán; el punto crítico focal donde las desquiciadas, múltiples, infinitas, caleidoscópicas, anfinoísticas espirales son tragadas; la condensación imposible de complejidades alógicas pero tenaces, sutiles y brutales, destinales aunque efímeras; el sumidero de los flujos eternos e instantáneos; la antimatriz amatricial; el cero mínimo, la inextensión pura, la nada-nada.

Los dientes se abren paso.