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Espirales 16. Referencia/ repartición.

Posteado en Espirales sobre Mayo 15, 2008 por Mon Petit Renard

Una referencia cualesquiera figura acotada en forma de segmento: es su modo de figurar, requerido el límite circunscriptor que asegura el poderla referir. En la estaticidad puramente abstracta que el pensamiento se da a sí mismo como condición de sí, la referencia puede ser referida, esto es, circunscrita en un segmento estanco estático dependiente de un sistema de referencia cualesquiera. Ahora bien, en la dinámica de las espirales -que ni siquiera tienen por qué seguir un orden de enrrollamiento/ desenrrollamiento continuo y uniforme, ni hacerlo sobre un plano o un número determinado de dimensiones, ni seguir su variancia o invariancia sin injerencia de nuevas espirales, ni estar reglada su interacción con estas por sistema fijo o patrón alguno- la mera complejidad asociada a la posibilidad que abren imposibilita al pensamiento la acotación y circunscripción estática; lo que en un momento dado pudiera parecer segmento resulta más tarde trasladado a otro punto de la espiral en la rotación/ traslación, o se nos escapó una dimensión, o una nueva espiral la atraviesa, o… o… o…

Espirales 15. Tras la última vuelta.

Posteado en Espirales sobre Mayo 7, 2008 por Mon Petit Renard

Por mucho camino que se haya andado en pos de ese centro, de esa esfera limpia, precisa, perfecta, una e inicial… Anhelo de cobijo, voluptuosidad salvadora, calidez plasmática, foco hacia el que regresar y desde el que proyectar… Núcleo de espirales superpuestas, dispersas, entrecruzadas desde todos los ángulos y repartidas cada vez de todas las maneras, de una sola vez todas las veces… Punto focal, referencia primera, lugar del sentido, pulso inicial de todas las frecuencias, centro de todos los colapsos, de todos los enrrollamientos/desenrrollamientos… Por mucho camino que se haya andado, [siempre está] tras la última vuelta.

Espirales 14. Ensimismamiento.

Posteado en Espirales sobre Mayo 1, 2008 por Mon Petit Renard

Empanadura, rebozamiento, autoconteción sobrecubierta, pomba estallable que, al hacerlo, se descascarilla, se expande y se desliza, regresa los tentáculos de los sentidos a su espacio del afuera; movimiento, con todo, que no es un dentro-fuera simple y unidireccional, sino espiral en latigazos, cuyo borde externo no se alcanza, cuyo centro ni se vislumbra.

Espirales 13. ¿Te faltó atrevimiento?

Posteado en Espirales sobre Enero 28, 2008 por Mon Petit Renard

Para circular a través de las discontinuidades, para dar vueltas y vueltas con los ojos cerrados y escupir después, para dejarse desorientar y sumir y castigar y gotear y arrojar a continuación una última apuesta. No importó el temple: si firme, el crujido de su quebrar fue tan sólo mayor. Vaporizado, pastado, extrusionado, pisoteado, mordido; fue cosa de dejarse llevar o no, como si importara, como si alguna vez hubiera habido opción, en los brazos, en los brazos del maëlstrom, girando tan deprisa que no sabemos si nos regurgita hacia fuera después de habernos tragado o al revés, nos engulle, hacia adentro, hacia afuera, dentro-fuera, fuera-dentro; nos contrae, nos estira, ensancha, alarga, aplasta, comprime: trago-vómito, la blandura del yo no resultó ser tal.

Espirales 12. Saltos invertidos.

Posteado en Espirales sobre Septiembre 13, 2007 por Mon Petit Renard

Al sueño temo, mi carne piensa, el alma pesa, sigo muerto, nunca viviré, alcancé mi origen, crezco. Gotas oscuras bañan el cielo donde se refleja (…) salto que (…) precisamente esta mañana.

Pueden explorarse los terrenos tanto de la inversión como de la paradoja, de la negación, la contradicción, el enigma o el misterio, la pregunta o la génesis; puede volverse aún todo sobre sí y explorar la exploración misma (no podría hacerse la exploración de otro modo, pues siempre ya se está justamente en ese grado de reflexividad, como mínimo, cuando se interna la exploración por esos terrenos; aun en cualquier terreno siempre podría preguntarse si no es justamente ese el grado, si no otra cosa, ideal -desde la perspectiva del plano, alcanzada la idea de perspectiva sobre plano, movimiento que se juega igualmente en reflexividades y que es ejemplo de lo que demuestra a su vez- que se alcanza siempre, que es condición de sí y de lo que sirve sobre sí), incluso pueden darse esos saltos que sirven para salirse del camino por el que todo parecería conducirse según los cursos regulares y descubrir tras los lindes claros o espesuras que no pueden ser regresados; la aventura se pierde por esos lugares y, exitosa o no, queda fuera de los registros; los huecos que deja, sin embargo, no dejan de tener, puede reconocerse, su relevancia.

Puede invertirse todavía ese salto, en un sentido de “invertir” que ya ha dejado no ya de ser lo que era, sino (…)

Espirales 11. La razón de las espirales.

Posteado en Espirales sobre Septiembre 3, 2007 por Mon Petit Renard

Qué mejor que comenzar con tan nefasto punto de partida, qué peor modo de hacerlo que dejar la respuesta al principio, sin ni tan siquiera haber planteado la cuestión. ¿Genitivo objetivo o subjetivo? ¿Hay una razón para, digamos, que haya espirales, para que éstas tengan una razón de ser, una esencia primera que les da origen? ¿O bien éstas poseen, en sí mismas, una razón, como cualidad inherentemente suya? Bien, ¿y por qué cualquiera de estas dos opciones? La cuestión genética, plantéese de modo trascendente o inmanente, desde el punto de vista de la causa externa o interna, deja siempre como deuda impagada todavía un movimiento, un paso atrás que su propia ceguera, su propia obsesión en el origen, le impide dar. La clave no es tanto la cuestión de la génesis, sino, y esto no es una mera inversión, la génesis de la cuestión. No es una mera inversión porque, precisamente, de la cuestión es de lo que no puede plantearse una génesis. La génesis sólo puede remitir a la respuesta; ahora bien, si, en ese movimiento todavía no dado, se consigue separar la contestación, la proposición afirmativa o negativa, el contenido, de aquello que le pudo dar lugar sin tenerlo, sin presuponerlo, entraremos en una vía que, si bien tal vez no nos dé la razón de las espirales, tal vez sí nos encamine por las espirales de la razón.

Espirales 10. La espiral, al parecer.

Posteado en Espirales sobre Agosto 9, 2007 por Mon Petit Renard

 Entre el que señala y grita: ¡asciende! ¡marcha! ¡sigue!, no ahorra guijarros que cortan, aguas heladas, zarzas y malezas, gusanos y abejas, las cosas del cuerpo que atan, vomiteras y hambre y sed y dolores mil, y cortes en el alma que duelen más que todos los del cuerpo; y la grieta cálida, cubierta de hierba tierna, el dulce nicho, la oquedad que cubre del cierzo, la lumbre, la contracción y distensión, el manto y la cobertura, el olvido templado y fluido, el plasma que cubre y se funde, uniendo con lo que nunca debió separarse.

Es Madre-Padre, la fusión-separación, la espiral.

Espirales 9. Tirando de la cadena.

Posteado en Espirales sobre Julio 20, 2007 por Mon Petit Renard

Lo asombroso en sí no es tanto existir como que esto sea asombroso; que lo sea requiriría la existencia de la posibilidad misma de asombro; ésta, que algo pueda oponerse al existir como un otro que cause la posibilidad de contraposición entre la existencia y su otro que generaría el asombro; éste, que haya algo así como algo susceptible de asombro; el cual algo, que su susceptibilidad de asombro sea producida por la posibilidad previa de la contraposición; ésta, que haya no sólo lo Uno, sino también lo Otro; lo Otro, que lo Uno sea, que sea aquello que se contrapone, la contraposición, que haya diferencia, la diferencia, que haya posibilidad de ser -en sí misma-, la posibilidad, que haya contrario respecto al que definirse, esto es, necesidad, la necesidad a la posibilidad, etc., etc., etc.

¿Modo de salir? Y, como si alguna vez se hubiera entrado. Para haber entrado alguna vez se tendría que haber estado fuera.

Espirales 8. De repente.

Posteado en Espirales sobre Junio 9, 2007 por Mon Petit Renard

¡Aye, pero qué… es…! Apenas dos momentos que dejo de estar en las torres, ¡y qué desbarajuste! Ah… ese fragmento no cuadra, no lo puse yo ahí… eso está algo doblado, ¡rectas, simetría, estantes, quietecitos todos! Y ese ruidito… ¡para ya! ¿Y ese sumidero? ¿Cloacas, en mi hogar? Me ataca… Suelto desde lo deshecho, salen trocitos hacia aquí… No habrá remedio…

De repente, de repente, de repente lo vi todo despegando no los párpados, sino abriendo las córneas y derramando los líquidos blandos, pastando las blanduras tristes y llenas.

Espirales 7. Carne y dientes.

Posteado en Espirales sobre Junio 5, 2007 por Mon Petit Renard

La carne es el ojo del huracán; el punto crítico focal donde las desquiciadas, múltiples, infinitas, caleidoscópicas, anfinoísticas espirales son tragadas; la condensación imposible de complejidades alógicas pero tenaces, sutiles y brutales, destinales aunque efímeras; el sumidero de los flujos eternos e instantáneos; la antimatriz amatricial; el cero mínimo, la inextensión pura, la nada-nada.

Los dientes se abren paso.