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Llegó el momento.

Posteado en Citas sobre Abril 14, 2007 por Mon Petit Renard

Arrellanados en sus butacas neumáticas, Lenina y el salvaje olían y escuchaban, hasta que llegó el momento de ver y palpar.

Aldous Huxley. Un mundo feliz. Madrid 1999, p. 192.

Reinar en el infierno.

Posteado en Citas sobre Abril 8, 2007 por Mon Petit Renard

El espíritu lleva en sí mismo su propia morada y puede en sí mismo hacer un cielo del infierno o un infierno del cielo. ¿Qué importa el sitio donde yo resida, si soy siempre el mismo y el que debo ser; si lo soy todo, aunque menor que Aquel a quien el rayo ha hecho más grande? Aquí, por lo menos, estaremos libres. El Todopoderoso no ha formado este sitio para envidiárnoslo, y no querrá, por tanto, arrojarnos de él. Aquí podemos reinar con seguridad, y, según mi parecer, reinar es digno de ambición, aunque sea en el infierno; vale más reinar en el infierno que servir en el cielo.

MILTON, John. El Paraíso perdido. Madrid, 1984, p. 14.

El olor del miedo.

Posteado en Citas sobre Abril 5, 2007 por Mon Petit Renard

Primero lo probó con un cachorro de perro al que indujo a separarse de su madre ofreciéndole un pedazo de carne delante del matadero e incitándole así a seguirle hasta el taller, donde, mientras el animal mordía con excitación la carne que él sostenía con la mano izquierda, le asestó en el cogote un golpe fuerte y seco con un leño. La muerte fue tan súbita que el cachorro aún conservaba la expresión de felicidad en el hocico y los ojos cuando Grenouille lo colocó en la sala del perfumado sobre una parrilla, entre las placas engrasadas, donde soltó todo su olor perruno sin que lo enturbiase el olor del miedo.

Patrick Süskind. El perfume. Barcelona 2001, p. 188.

Los dientes.

Posteado en Citas sobre Abril 4, 2007 por Mon Petit Renard

Se ha dicho con justicia de Mad´selle Sallé que “tous ses pas étaient des sentiments”; pues bien, de Berenice creía yo más seriamente que tous ses dents étaient des idées. Des idées! Ah, he aquí el pensamiento idiota que me destruía: Des idées! ¡Por eso los codiciaba yo tan desesperadamente! Sentía que sólo su posesión podía restituirme la paz, devolviéndome a la razón.

Edgar Allan Poe. “Berenice”, in: El vampiro, Conde de Siruela (ed.) Madrid 2006, p. 156.

Violencia sobre el objeto.

Posteado en Citas sobre Abril 2, 2007 por Mon Petit Renard

Mientras la ciencia versa sobre un objeto que ya se tiene con claridad, la filosofía es el esfuerzo por la progresiva constitución intelectual de su propio objeto, la violencia por sacarlo de su constitutiva latencia a una efectiva patencia. Por esto, la filosofía sólo puede existir reivindicándose, y consiste en una de sus dimensiones formales, en un “abrirse paso”; en consecuencia, la filosofía no puede tener más orto que el determinado por la angostura intelectual que de facto oprime al filósofo.

Xavier Zubiri. Naturaleza, historia, Dios. Madrid 2004, pp. 154-155.

“Noche de nuestra alma”.

Posteado en Citas sobre Abril 1, 2007 por Mon Petit Renard

Hay un olvido de nuestra existencia, un callar de nuestro ser, que es como si lo hubiéramos encontrado todo.

Hay un callar, un olvido de toda existencia en que es como si hubiéramos perdido todo, una noche de nuestra alma en que no nos alumbra el centelleo de ningún astro, ni siquiera un tizón de leña seca.

Friedrich Hölderlin, Hiperión, Madrid 2002, p. 67.

“Todo ángel es terrible”.

Posteado en Citas sobre Marzo 31, 2007 por Mon Petit Renard
¿Quién me oiría, si gritase yo, desde la esfera de los ángeles?
Y aunque uno de ellos me estrechase de pronto
contra su corazón, su existencia más fuerte
me haría perecer. Pues lo hermoso no es otra cosa que el comienzo
de lo terrible en un grado que todavía podemos soportar
y si lo admiramos tanto es sólo porque, indiferente,
rehúsa aniquilarnos. Todo ángel es terrible.

Rainer Maria Rilke. Elegías del Duino. Traducción de Jenaro Talens. Madrid 1999, p.15.

“Todo está lleno de dioses”.

Posteado en Citas sobre Marzo 31, 2007 por Mon Petit Renard

Algunos afirman que el alma se halla entreverada en el todo. Posiblemente es éste el motivo por el que Tales pensó que todo está lleno de dioses.

ARISTÓTELES, Acerca del alma 411a17. Citado en VV.AA., De Tales a Demócrito. Fragmentos presocráticos, Madrid 1997, p. 47.