Espirales 12. Saltos invertidos.

Al sueño temo, mi carne piensa, el alma pesa, sigo muerto, nunca viviré, alcancé mi origen, crezco. Gotas oscuras bañan el cielo donde se refleja (…) salto que (…) precisamente esta mañana.

Pueden explorarse los terrenos tanto de la inversión como de la paradoja, de la negación, la contradicción, el enigma o el misterio, la pregunta o la génesis; puede volverse aún todo sobre sí y explorar la exploración misma (no podría hacerse la exploración de otro modo, pues siempre ya se está justamente en ese grado de reflexividad, como mínimo, cuando se interna la exploración por esos terrenos; aun en cualquier terreno siempre podría preguntarse si no es justamente ese el grado, si no otra cosa, ideal -desde la perspectiva del plano, alcanzada la idea de perspectiva sobre plano, movimiento que se juega igualmente en reflexividades y que es ejemplo de lo que demuestra a su vez- que se alcanza siempre, que es condición de sí y de lo que sirve sobre sí), incluso pueden darse esos saltos que sirven para salirse del camino por el que todo parecería conducirse según los cursos regulares y descubrir tras los lindes claros o espesuras que no pueden ser regresados; la aventura se pierde por esos lugares y, exitosa o no, queda fuera de los registros; los huecos que deja, sin embargo, no dejan de tener, puede reconocerse, su relevancia.

Puede invertirse todavía ese salto, en un sentido de “invertir” que ya ha dejado no ya de ser lo que era, sino (…)

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